Editorial 12/abril/2021

Encrucijada electoral

EL PERÚ, ENTRE EL HUAYCO Y EL TSUNAMI

De manera sorpresiva – y esto quizás porque nos negamos a verlo venir – nos encontramos de cara a los extremos de una situación de miedo; aún en shock y sin poder despegarnos de la comodidad de nuestros sillones en Lima (ciudad capital) viendo frente al televisor, caernos desde el interior como una avalancha, el profesor cajamarquino Pedro Castillo, representante y voz de muchos pueblos de la serranía, tan recónditos y olvidados por nosotros. Cierto es que nunca dimos medio por ellos y sin embargo ahora, con toda justicia en democracia, están allí, en el primer lugar del conteo de votos, con toda su expectativa, con toda su necesidad y reclamos nunca oídos, mucho menos atendidos.

Acostumbrados, como estamos, a pensar que Lima es el Perú, no nos quejemos ni nos sorprendamos ahora.

El problema, es el resentimiento que este líder haya podido de ellos canalizar para si y para su fin ideológico, que como ya sabemos, es de izquierda comunista radical. Lo que nos significaría, muy probablemente bajo sus planes, un inevitable azote “del campo a la ciudad”.

Del otro lado, como para no tener escapatoria, se nos viene encima tremenda ola, que hoy vemos incontenible, tras haberse replegado – y solo para tomar más fuerza – amenazando con arrasar con todo lo construido hasta ahora en democracia.

Es decir, de este a oeste estamos “fritos”, de norte a sur la hemos fregado.

Miraremos al cielo con ganas de volar, muchos probablemente lo harán, a otros sin embargo nos tocará quedarnos. Miraremos al cielo implorando al Dios de la cristiandad, sin dejar de rezar algunos, y otros invocando a los Apus.

Lo cierto es que, una decisión tendremos que tomar y que de esta dependerá el futuro de nuestros hijos y nuestra patria.

Muy tarde el mea culpa, por no educarnos, por no informarnos, por desinteresarnos de lo verdaderamente esencial, por abrazar lo banal y mantenernos permanentemente en un estado de ignorancia, ¿A quién podríamos pues culpar ahora de cada una de nuestras decisiones tomadas en democracia?

Nos toca pechar, asumir y trabajar parejo, nos toca estudiar y estar atentos, hacernos sentir, levantar la voz cuando tengamos que hacerlo.

Un pueblo cobarde, timorato, calla hasta cuando el microbusero lo deja tres cuadras más allá de donde debió hacerlo, bajando la cabeza y nada más, ¿Verdad que no somos eso?

Hagámonos respetar, reflexionemos.

Que nadie nos venga a enmudecer ni desaparecer, ni a apabullar ni a sepultar, porque del mismo barro y del escombro nos levantaremos.

Tenemos que estar seguros de eso, y de la decisión que tomemos. Sea cual sea está, no podrá afectarnos más de lo que nosotros mismos permitamos hacerlo.

El Perú, al que amamos, y que somos todos, es el que mañana tiene que salir a ganar.

Pensemos por favor en eso.

Christian Loureiro

Director de La Otra Prensa