
En medio de una creciente presión política y cuestionamientos por las fallas registradas durante la jornada electoral, el jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Alessandro Corvetto Salinas, se presentó hoy ante el Congreso de la República para responder por las irregularidades que marcaron el desarrollo de las Elecciones Generales 2026.
Su comparecencia se produce días después de los retrasos en la instalación de mesas de sufragio y los problemas en el despliegue del material electoral, hechos que obligaron a una inédita extensión del proceso a una segunda jornada, afectando a miles de ciudadanos que no pudieron ejercer su derecho al voto en la fecha inicialmente prevista.
Durante su intervención, Corvetto reconoció las dificultades logísticas registradas, aunque insistió en que estas respondieron a factores operativos que —según sostuvo— se encuentran en proceso de evaluación. En esa línea, explicó los procedimientos adoptados para intentar subsanar las deficiencias, así como las coordinaciones realizadas con otras entidades del sistema electoral.

No obstante, sus respuestas no terminaron de disipar las dudas entre los congresistas, quienes cuestionaron la planificación, la ejecución de los contratos logísticos y la capacidad de reacción de la institución frente a una situación que, lejos de ser aislada, terminó afectando la normalidad del proceso en diversos puntos del país.
El tema de la contratación del servicio de transporte del material electoral —uno de los ejes centrales de la crisis— también fue abordado, en un contexto en el que ya existen investigaciones en curso y denuncias penales que buscan determinar eventuales responsabilidades.

La presentación del jefe de la ONPE se da, además, en paralelo a las acciones adoptadas por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y el Ministerio Público, en un escenario donde lo ocurrido ha dejado de ser únicamente un problema logístico para convertirse en un asunto de alcance político y, eventualmente, judicial.
Más allá de las explicaciones ofrecidas, lo cierto es que el país asiste hoy a un proceso electoral marcado por la desconfianza. Y es que cuando la organización de las elecciones —pilar esencial de toda democracia— entra en cuestionamiento, lo que está en juego no es solo la eficiencia de una institución, sino la credibilidad misma del sistema.
Así, mientras avanzan las investigaciones y se esperan mayores precisiones sobre lo ocurrido, la comparecencia de Corvetto ante el Congreso deja una sensación que difícilmente puede disiparse con una sola intervención: la de un proceso que, lejos de cerrarse con el voto, ha abierto una nueva etapa de incertidumbre.