Nayib Bukele: Reelecto presidente de El Salvador

Nayib Bukele, ha sido reelegido, por voluntad popular, como presidente de El Salvador, para un nuevo periodo de gobierno, con una aplastante victoria del 85% (un porcentaje de votos en urnas nunca antes visto), en las elecciones presidenciales de ese país. Algo que no es de extrañar, si se toma en cuenta las encuestas, que lo venían dando ya -de lejos- por ganador.

Hay que reconocerle por logro que El Salvador ha dejado de ser el país más violento de la región con una caída drástica de los homicidios.

Sí bien, cuestionado por muchos organismos e instituciones internacionales, ongs, por supuestamente no respetar los derechos humanos, los resultados de la aplicación de sus políticas de seguridad son concretos, en beneficio del ciudadano decente de ese país.

Políticas -hay que decirlo- innovadoras y necesarias en su enfoque para con la seguridad, la economía y la educación, que han generado resultados tangibles y tenido, así mismo, un impacto significativo en la sociedad salvadoreña.

Definitivamente, el presidente Nayib Bukele, ha puesto los derechos de los personas honradas y trabajadoras, en primer lugar.

Lo que era El Salvador, antes de que llegara él al gobierno, o lo que hicieron de El Salvador Las administraciones anteriores, que permitieron que ese país se convirtiera en una de las naciones más peligrosas del mundo, es irresponsable y criminal. La proliferación de pandillas asesinas, conocidas como “maras”, tal como la internacionalmente conocida “Mara Salvatrucha” (MS-13), quizá una de las más peligrosas del mundo, los crímenes por encargo o sicariato, la extorción y demás actividades delictivas que sumieron a ese país en un clima de terror, vieron el alto con Bukele, quien -poco antes de implementar en abril del 2022 un régimen de excepción-, declaró “Solo hay dos caminos para un pandillero: la cárcel o la muerte, no hay otro».

«Vamos y los sacamos de donde estén proteste quien proteste, se enoje o no se enoje la comunidad internacional (…). Si los pandilleros pensaban que enfrentaban a una fuerza armada, armada hasta los dientes, no han visto la fuerza armada que van a enfrentar de ahora en adelante», aseguró.

Tuvieron así, 12 meses de régimen de excepción en los que quedaron suspendidos el derecho a la privacidad de las comunicaciones y garantías al debido proceso como el requisito de que cualquier detenido sea presentado ante el juez en las 72 horas posteriores a su arresto, al menos 65,000 personas fueron detenidas por su presunta relación con las maras.

Sí bien estos arrestos masivos convirtieron El Salvador en el país con la mayor tasa de población carcelaria del mundo, su gobierno construyó en tiempo récord una «megacárcel» con la finalidad de albergar por lo menos unas 40,000 personas en condiciones de extrema dureza, lo que fuera ampliamente criticado por organismos de derechos humanos.

Pese a ello, es innegable que durante la gestión del presidente Nayib Bukele se han logrado resultados históricos, llegando a contabilizar incluso, 350 días sin homicidios. Las encuestas muestran también que la extorsión casi desapareció en ese país en un 95 por ciento.

El apoyo y la popularidad ganada por Bukele -a pesar de las duras críticas por su enfoque de mano dura contra las pandillas- se debe en gran medida al éxito de su política de seguridad.

Hablar de vulneraciones de derechos humanos parece hoy secundario para gran parte de los salvadoreños, quienes se centran en destacar la evidente mejoría en la seguridad de un país que llegó a ser el más violento del mundo con una altísima tasa de mortalidad por homicidios.

Hoy, el reelecto presidente, promete seguir su batalla contra los criminales y trabajar fuertemente por el crecimiento económico de su país.

Por: Christian Loureiro
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