Perros de rescate de la Fuerza Aérea de Perú (FAP) se preparan para salvar a víctimas ante un desastre natural

En medio de la incertidumbre y el caos que podría ocasionar un terremoto o algún otro desastre natural, el equipo de perros de rescate de la Fuerza Aérea de Perú (FAP) unirán a su grupo a Atenea, Boki y Kia (aún cachorros), estos indefensos animalitos observan con atención a Owen, un labrador capaz de encontrar a una víctima enterrada en escombros. En menos de dos años se unirán a él para ayudar a la población en caso de sismos y catástrofes como parte del equipo de perros de rescate de la (FAP).

Ante la inminente llegada del fenómeno de El Niño, que provoca inundaciones en el norte del país, o de un terremoto, el técnico supervisor Ricardo Aranguren, sostuvo que, “Según los científicos nos espera un terremoto terrible, para eso nos preparamos, para salvar vidas en caso de que suceda esto y nos necesite nuestra población civil e ir en su apoyo con esta capacidad que tienen nuestros perros de encontrar personas sepultadas en escombros«.

En el distrito limeño de Chorrillos, en la base Las Palmas, el departamento de adiestramiento canino de la FAP, reciben a labradores y golden retriever, que asumen el rol de perros de rescate y además otras razas especializadas en otras funciones.

El técnico supervisor indicó que, los perros de rescate deben tener ciertas características, como ser animales predispuestos al juego, sociables y con autonomía. También obedientes y con un olfato muy desarrollado.

Los perros pasan por un largo proceso de entrenamiento en el que guías y entrenadores enseñan a diario a estos perros a desarrollar sus capacidades a base de paciencia, cariño, disciplina y juego.

Los próximos perros que se unirán a Owen y el resto son seis cachorros labradores de la misma camada de poco más de tres meses. Son hijos de perros buscadores y sus entrenadores esperan que la genética haya hecho de las suyas y sean también buenos compañeros de operaciones.

Cada uno de ellos tiene asignado a un joven de 18 años que cumple el servicio militar voluntario y que, desde hace dos meses y hasta dentro de un año, serán sus guías.

Estos jóvenes son responsables del perro que se le dio y se encargan de enseñarles a ser sociables y corregir los malos hábitos como si fueran suyos.

Dos de estos jóvenes explican que están muy contentos de que les haya tocado cumplir su servicio en el departamento de adiestramiento canino porque les encantan los perros y esperan poder seguir cuidando de ellos a medida que avancen en su carrera militar y, con suerte, trabajar en binomio en futuras labores de rescate.

Los guías tienen que asegurarse de que este trabajo no dure más de 15 minutos seguidos para que este no se canse en exceso. Por ello, en los equipos de rescate el guía se encarga de velar por la seguridad del perro y orientarlo en todo tipo de situaciones.

Aranguren resalta que es fundamental que cada perro tenga su guía porque entre el humano y el perro se establece una relación única de confianza que facilita luego las labores de búsqueda de víctimas.

Además de prepararse para un eventual terremoto, la preocupación que tiene la Fuerza Aérea es atender lo que pueda ocurrir tras el paso de El Niño y las lluvias torrenciales que traen desbordamientos de ríos, inundaciones y casas destruidas.

«Las brigadas se vienen preparando. Hemos formado acá cerca de 300 o 400 personas a nivel nacional dentro de la institución que pueden salir a apoyar en cualquier momento, tanto en el norte o en el sur, donde suceda la tragedia», sostuvo Aranguren.

El suboficial de segunda Daniel Barbosa agregó que, para que los perros estén preparados a todo tipo de situaciones y escenarios, los entrenamientos deben ser variados y cambiantes.

Por último, el técnico manifestó su objetivo de salvar vidas, niños, adultos, personas sepultadas, pero que estén vivas todavía, que necesiten de nuestro auxilio para sacarlas.