A 27 años de la Operación Chavín de Huántar

Un 22 de abril como hoy, pero de 1997 – tras ser mantenidos como rehenes durante meses por terroristas del autodenominado Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) – asistentes a una ceremonia en la residencia del embajador de Japón en Lima, fueron rescatados por comandos de nuestras fuerzas combinadas de la marina y el ejército. Acción en la que perecieron dos valerosos oficiales y un rehén, pero que puso punto final a una situación de crisis que mantuvo en vilo a toda la población, toda vez que los subversivos pretendían así mediante el terror mantener viva su demencial e insana propuesta.

La liberación con éxito de más de 70 rehenes que habían estado cautivos durante, exactamente, 126 días en la residencia del embajador japonés en Perú, Morihisa Aoki, constituyó definitivamente un hecho histórico para nuestro país, dejándose en claro que el Perú no negociaba con terroristas.

El ingreso de los comandos inició sorpresivamente a las 3:30 de la tarde, cuando los secuestradores, seguros y despreocupados, jugaban futbol en el amplio salón de la residencia. Fue ahí cuando un primer grupo de 15 soldados equipados con máscaras antigás abrió con explosivos varios boquetes en el techo de la embajada desde los que dispararon y penetraron en el interior del recinto. Los demás militares ingresaron por un túnel construido hace varias semanas con el apoyo de mineros peruanos (un total de 24), venidos del centro del Perú con este fin. La reacción de los terroristas no se dejó esperar, en medio de toda la humareda que en ese momento se levantaba y del intenso intercambio de disparos, abrieron fuego apuntando a los los rehenes, mientras los soldados herían a muerte a todos los secuestradores, en su afán por proteger las vidas que ingresaron a salvar.

Uno de los primeros rehenes en ser rescatado fue el ministro peruano de Relaciones Exteriores, Francisco Tudela, quien estaba herido en una pierna. También abandonó rápidamente el lugar el embajador japonés, Morihisa Aoki, seguidos uno por uno por los demás rehenes que, era cuidadosamente cubiertos por nuestros valerosos comandos.

Perdieron heroicamente la vida esa tarde, los comandos coronel E.P. Juan Valer Sandoval, el capitán E.P. Raúl Jiménez Chávez.

Finalmente, como era de esperarse, consecuencia de la repudiable toma de rehenes que perpetraron, todos los terroristas resultaron muertos.

La confianza de los peruanos en sus fuerzas armadas y la paz se encontraba firme.

Honor y Gloria a nuestros comandos caídos en esa operación, quienes entregaron su vida por la tranquilidad y pacificación de nuestra patria. Un sacrificio que no debemos nunca olvidar.

Por: Christian Loureiro
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