
Una masiva movilización ciudadana se llevó a cabo la tarde de este lunes en los alrededores del Campo de Marte, en Lima, donde miles de personas acudieron al llamado del candidato presidencial Rafael López Aliaga, en lo que fue presentada como una jornada en defensa de la democracia y la voluntad popular.
Desde tempranas horas de la tarde, contingentes de ciudadanos comenzaron a concentrarse en distintos puntos de la capital para luego dirigirse al lugar de convocatoria. La marcha, que inició alrededor de las 5:00 p.m., evidenció una alta participación, con asistentes provenientes de diversos distritos de Lima y también de distintas regiones del país.
Durante el desarrollo de la movilización, los manifestantes expresaron su preocupación ante un posible fraude electoral vinculado al accionar de la ONPE. Si bien hasta el momento no se han presentado pruebas concluyentes que acrediten dicha acusación, diversos sectores sostienen que el proceso electoral ha estado marcado por una serie de situaciones consideradas irregulares.
Entre los cuestionamientos más recurrentes figura el retraso en la apertura de mesas de votación en distritos del sur de la capital como Villa María del Triunfo, San Juan de Miraflores y Villa El Salvador. Según los manifestantes, esta demora resulta difícil de justificar, considerando que la planta de ensamblaje del material electoral se encuentra en Lurín, geográficamente cercana a estas jurisdicciones.
A ello se suman denuncias sobre la presunta pérdida de actas electorales, algunas de las cuales —según versiones difundidas públicamente— habrían sido halladas incluso en la basura, así como el traslado de dicho material en vehículos sin las condiciones adecuadas de seguridad y sin el debido resguardo de las fuerzas del orden. Asimismo, se ha cuestionado la lentitud en el conteo oficial de votos, lo que ha contribuido a incrementar el clima de desconfianza.
Pese a la tensión del contexto político, la jornada se desarrolló sin incidentes. La movilización estuvo conformada por ciudadanos de distintas clases sociales e ideologías, y si bien fue predominantemente impulsada por sectores identificados con la derecha política, destacó por su carácter pacífico. No se registraron actos de violencia, enfrentamientos, daños a la propiedad pública o privada, ni agresiones contra efectivos policiales o representantes de la prensa.
En ese sentido, los asistentes subrayaron el carácter inclusivo de la protesta, señalando que se trató de una manifestación sin discriminación ni expresiones de odio, marcando distancia —según indicaron algunos participantes— de episodios de violencia ocurridos en anteriores protestas protagonizadas por sectores radicales.

La movilización concluyó de manera ordenada, con mensajes reiterados en favor de la transparencia electoral y el respeto irrestricto a los resultados que reflejen la voluntad ciudadana.
Protestas de similar naturaleza se registraron también en otras ciudades del interior del país, donde grupos de ciudadanos se congregaron en plazas principales para expresar su preocupación por el proceso electoral y demandar mayores garantías de transparencia.
El escenario político, en consecuencia, se mantiene marcado por la tensión y la desconfianza, en un momento en que amplios sectores de la población exigen claridad, celeridad y legitimidad en los resultados finales.