
Desde muy tempranas horas de la mañana de este jueves, gran cantidad de empresas de transporte urbano dejaron de circular, acatando un nuevo paro de transportes, esta vez de 72 horas en Lima y Callao, así como también con la convocatoria a marchas a nivel nacional en exigencia al gobierno por una mayor seguridad y medidas drásticas contra la delincuencia y extorsión de la que son víctimas.
Clases presenciales en colegios y universidades suspendidas debido a esta situación y tolerancia a trabajadores que tuvieran inconvenientes en movilizarse a sus centros de labores.
Mercados y diversos comercios tampoco atendieron, sumándose así a esta demanda.
La paralización se dio con bloqueos de vías, escasez de transporte público en diversas zonas y la necesaria intervención de las autoridades para preservar el orden.
A diferencia del último paro realizado en septiembre, esta movilización ha contado notoriamente con el apoyo de un mayor número de organizaciones, entre ellas, mototaxistas y comerciantes.
No obstante, algunas empresas de transportes optaron por no participar y continuaron operando – aunque con menos frecuencia – lo que provocó aglomeraciones en los paraderos atestados de personas que pugnaban por conseguir subir a un bus, así sea incluso pagando algo más del costo del pasaje habitual. Algo que generó también divisiones internas dentro de su gremio por considerar su actitud como desleal para con sus compañeros, quienes en algunos casos apedrearon y rompieron las ventanas de algunos vehículos.

Por otro lado, gran cantidad de manifestantes marcharon desde Puente Piedra al Cercado de Lima con la intención de llegar al Congreso de la República. Si bien un grupo de representantes de los transportistas logró conversar con los padres de la patria, un gran número de los que protestaban fueron reprimidos y dispersados por la policía en las calles aledañas a la sede del Parlamento.
Ya por la noche, la situación escaló al punto de ver a la policía empleando nuevamente gas lacrimógeno y apelando a medidas de fuerza para controlar a quienes eran encontrados desatando actos de violencia en plena manifestación. El resultado fue de más de una docena de detenidos y varios heridos.
Las exigencias de los gremios para levantar el paro son claras, la derogación de la ley 32108 (de organización criminal). Por lo que estarán en espera hasta mañana viernes, siendo que, de no cumplirse estas, el paro continuará más allá de las 72 horas anunciadas.
Por: Christian Loureiro ✍
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