La Edad Media no fue tan medieval

Hace unas semanas ocurrió en nuestro país un hecho lamentablemente común en nuestra sociedad: una niña menor de catorce años fue violada sistemáticamente por su abuelo y tío. Producto de aquel aberrante delito resultó un embarazo. Preñez que aparte de recordarle a la pobre niña tan luctuoso suceso ponía en peligro su propia vida debido a lo prematuro de su biología, esto sin tomar en cuenta el irreparable daño psíquico que la acompañará toda la vida. Y es que el aborto terapéutico sigue siendo -a pesar de la legislación que lo garantiza- todo un dilema de moralina en nuestros días. Es ahí cuando nos preguntamos qué tan medievales podemos ser como sociedad. Lo medieval que podemos ser también sale a flote cuando se plantea el tema de la unión civil o matrimonio entre personas del mismo sexo y respondemos con argumentos como “Dios creo varón y mujer” exponiendo nuestro desconocimiento de que ya hace más de dos siglos lo secular se separó de lo estamental en occidente y que tal tema se debe debatir en el ámbito de los derechos civiles. Somos también medievales cuando en un congreso pasado una ignara parlamentaria planteó hacer política pública del principio san agustiniano que pontifica que el sexo solo debe ser empleado para fines reproductivos.  El adjetivo medieval nos sirve como rotulo para poner ahí toda mentalidad o acto que consideramos atrasado, anti ilustrado o negación de la modernidad. El adjetivo en mención deriva de Edad Media y esta es parte de la clásica y eurocéntrica periodificación de la historia universal   que a muchos -no se si ahora- se nos ha enseñado desde nuestros primaverales años escolares.

De los cuatro periodos clásicos de la historia del mundo la edad media-esa que va desde la caída de la Roma Occidental sucedido en el sV hasta la toma de Bizancio por los otomanos o   la llegada de Colon a América; ambos sucedidos en el sXV- sea quizá la más eurocéntrica de todas: pues feudalismo, cristianismo, arte gótico y ojival, universidad, monjes, abadías, el islam como amenaza civilizatoria solo se dieron en Europa hasta ese entonces. El resto del mundo era ajeno a estas características y sucesos. la edad media es esencialmente la historia de Europa, pero tiene categoría periodificadora mundial.  Sí quisiéramos dejar el concepto geográfico de Europa y referirnos a la civilización occidental, la edad media es el eslabón entre la edad antigua y la moderna; entre el auroral racionalismo de la Grecia clásica cuya cumbre fue el helenismo y la romanización   y el humanismo renacentista del sXVI, racionalismo moderno del XVII e ilustración del XVIII. Corrientes filosóficas que fueron la base de la revolución francesa, la revolución industrial, los estados-nación y todo lo que vertebra lo que conocemos como nuestro mundo moderno. Pero: ¿fue la edad media tan medieval?

Atenas o Jerusalén:

Tras la caída del imperio romano de occidente, Europa se encontraba en la disyuntiva de tomar dos herencias civilizatorias: una era la filosofía griega clásica, la helenización y lo que en síntesis sería la civilización greco-latina y la otra: el cristianismo; un monoteísmo que en sus orígenes fue una de las tantas derivaciones del ya por entonces milenario judaísmo. Los apologetas del cristianismo auroral como Tertuliano incidían y vacilaban de la herencia de Atenas; afirmaban que la filosofía era patriarca de los herejes y que la verdad era producto de la concentración solo en la fe. Para Tertuliano occidente solo debía ser heredero de Jerusalén.

Agrandes rasgos son dos las doctrinas filosóficas que imperaron en el medioevo: la patrística cual máximo exponente es San Agustín de Hipona y la escolástica: un método pedagógico basado en el principio de autoridad cuya figura más preclara fue Santo Tomas de Aquino. Ambas doctrinas tienen algo esencialmente en común: que si bien se basaron en la fé no descartaron nunca la razón; las cinco vías de santo Tomas es un intento de sustentar la existencia de Dios mediante la razón. Al igual que las obras de San Agustín y aunque ambos se vertebren en el principio “philosophia ancilla theologiae” esto es: “filosofía esclava de la teología, es decir, ante cualquier duda debe primar la fé y no la razón el hecho de darle un lugar a esta última sentó la semilla de lo que será el pensamiento moderno que en lo esencial no es más que el triunfo del segundo sobre el primero.

Siendo esto así, la ucronía es inevitable; que hubiera pasado si se seguía la senda de Tertuliano y occidente hubiera renegado de su herencia ateniense. La fe sin ninguna pisca de razón no nos hubiera conducido al humanismo de Erasmo de Rotterdam, ni al racionalismo cartesiano ni al criticismo kantiano ni mucho menos a la ilustración. No hubiera habido quizá algo similar como revolución francesa o independencia de Estados Unidos, o el parlamentarismo inglés y nos costaría tanto separar iglesia y estado como en gran medida le cuesta al islam actualmente. Occidente seria sí verdaderamente medieval.

Por: Augusto Cárdenas
Sociólogo