
La periodista libanesa Amal Khalil, reportera del diario Al-Akhbar, murió este miércoles en el sur del Líbano tras un ataque aéreo atribuido a las Fuerzas de Defensa de Israel, mientras cubría el conflicto entre Israel y Hezbolá, pese a que un alto al fuego llevaba ya varios días en vigor.
De acuerdo con la Agencia Nacional de Noticias libanesa, el ataque se produjo en dos momentos. Un primer bombardeo, registrado alrededor de las 14:30 (hora de Beirut), alcanzó un vehículo civil que escoltaba a un grupo de periodistas, dejando al menos dos víctimas mortales. Posteriormente, cerca de las 16:00, un dron impactó directamente el vehículo en el que se trasladaban Khalil y su colega Faraj.
Ambas lograron descender y buscar refugio junto a una vivienda en la localidad de Al Tayri. Sin embargo, aproximadamente media hora después, la zona fue nuevamente bombardeada por la aviación. Inicialmente se pensó que se trataba de una explosión aislada, pero luego se confirmó que el ataque tenía como objetivo el lugar donde las periodistas se encontraban resguardadas.

Khalil, conocida entre sus colegas como la “corresponsal del Sur”, había dedicado su carrera a documentar la resistencia de las comunidades fronterizas. Su muerte se suma a la de otros comunicadores fallecidos en el contexto del conflicto, entre ellos Fatima Ftouni, Mohamed Ftouni, Ali Choeib, así como Ghassan Najjar, Mohammad Rida y Wissam Qasim en octubre de 2024.
Según autoridades libanesas, la presencia de periodistas en la zona había sido previamente informada, lo que contradice la versión oficial israelí, que niega haber atacado deliberadamente a trabajadores de prensa. Por su parte, fuentes militares citadas por Reuters y Associated Press señalaron que los vehículos fueron identificados saliendo de una instalación presuntamente vinculada a Hezbolá e ingresando a una zona considerada sensible, por lo que se actuó ante lo que calificaron como una amenaza inmediata. El caso, indicaron, se encuentra en evaluación.
La muerte de Khalil generó una rápida reacción en Beirut. El primer ministro del Líbano, Nawaf Salam, calificó el ataque como un posible “crimen de guerra”, mientras que el ministro de Información, Paul Morcos, advirtió que la muerte de periodistas constituye una grave violación del derecho internacional humanitario. En la misma línea, el Comité para la Protección de los Periodistas pidió una investigación independiente.

El hecho vuelve a poner en el centro del debate la seguridad de la prensa en zonas de conflicto. Según reportes de Associated Press, con este caso ya son nueve los periodistas fallecidos en el Líbano en lo que va de 2026.
Un episodio más que evidencia el alto costo humano de la guerra, donde incluso quienes informan y documentan la verdad terminan convertidos en víctimas. Porque, al final, silenciar a un periodista no apaga los hechos: solo confirma la gravedad de aquello que se intenta ocultar.